sábado, 20 de junio de 2009

MONTON DE HORMONAS

Hubo un éxodo de Ángeles se han metamorfoseado las féminas de sórdidos escondrijos incipen hermosas negras, ya a los 17 años tienen el cuerpo de Reina.

Con ese mármol agregio de tan singular belleza, el buril más estridente desorientado se queda, estupefacto, tosco y ambiguo ante excelsas morenas, con ese influjo esnobista el by pass se me revienta.

Sicodélico me pongo ante la industria hormonera que lanza esos prototipos para esquilmarlas entera, innegables son sus pechos y el murciélago en su entrepiernas, se entumece mi cerebro con la laudable cadera.

Es imposible entender que en la zahúrda nacieran benditos montones de hormona donde se para la tierra, en los patéticos suburbios en deslumbrante verbena fornicas al aire libre con una torre de células, y la gente alrededor te ve como si no existieras.

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